1 nov. 2016

Diego Rivera. Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central. El Día de los Muertos


"Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central"
de 1947-48, en el Museo Mural Diego Rivera. dimensiones: 15,6 m  por. 4,7 m.




Hernán Cortés y los males de México en "Sueño de
 una tarde dominical en la Alameda Central". detalle
Celebración popular de la fiesta de tradición prehispánica "El Día de los Muertos" en la Alameda Central de Ciudad de México. Un Diego Rivera niño, en el centro del mural, sueña, y en el sueño aparecen todos los personajes de la historia de México desde los tiempos de la conquista al presente, a los que representa en la obra. A la derecha del adolescente Diego Rivera observamos al patriota y nacionalista cubano José Martí.
Detrás del niño, y apoyando una mano protectora sobre él, se observa a Frida Khalo; que en la otra mano porta el símbolo de origen chino "Yin y Yang", lo femenino y lo masculino. La figura central es un esqueleto femenino, cuya cabeza es la Calavera Catrina, también conocida como Garbancera. Las garbanceras son las personas de origen indígena, que mintiendo se identifican con unos hipotéticos antepasados europeos. Catrina evoca a Quetzalcóatl y la cultura prehispánica, pues como el dios, viste emplumada.
A un lado de Catrina se sitúa su creador, José Guadalupe Posada, en los años finales del siglo XIX.
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La mirada de Hernán Cortés inicia y extiende tanto el mural como la historia en él narrada. 
Las figuras centrales del mural marcan su temática y la devoción de Rivera por los patriotas  nacionalistas y antiimperialistas. El resto de los personajes se separan de Hernán Cortés conforme al distanciamiento cronológico existente con respecto al conquistador español.
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José Martí, Diego Rivera, Frida Khalo y Catrina. Detalle
La región izquierda del mural está dedicada a la etapa colonial, la independencia y las guerras con Estados Unidos y a los capitalistas españoles o a los estadounidenses del siglo XIX, a los que coloca en el extremo junto a Hernán Cortés y a los inquisidores, pues ya que como a todos ellos no se les puede erradicar de la historia de México, sí, al menos, se les puede marginar (ampliar la foto, pues pueden quedar fuera). Sobresale centrado Benito Juárez portando en su mano la Constitución promulgada en 1857.
La zona derecha refleja a los personajes de la revolución y los líderes campesinos, llegando hasta el presente. Un Trotsky joven es realzado siendo la figura colocada a mayor altura en el mural. También destaca la figura de Pancho Villa con su caballo, todo un recordatorio, pues gracias al caballo existió la revolución. Marx, Engels y Lenin no quedan retratados al no haber pisado suelo mexicano.
La creativa amalgama de colores del mural acompasa a la mezcla de etnias existentes en México, muy bien expresadas en la composición pictórica.
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Mitología acerca de la muerte
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Quetzalcóatl, mural de Diego Rvera en Acapulco
Los moradores que habitaban México antes de la llegada de Hernán Cortés creían que la muerte transportaba al difunto a un lugar subterráneo conocido como Mictlan. Para alcanzar esta morada el muerto tenía que superar nueve pruebas durante un periodo de cuatro años. Durante ese plazo, y partiendo desde donde vivió, siempre debería dirigirse hacia el norte hasta llegar a un lugar sombrío e inhóspito, a Mictlán.
En Mictlán, el inframundo subterráneo  sin luz o lugar para los muertos, reina Mictlantecuhtli junto a su consorte Mictecacihuatl, la Señora o Dama de la Muerte.
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Para llegar a Mictlán era preciso que el difunto cruzase un gran río ayudado por el perro con el que se solía enterrar al muerto y que le serviría de guía. Tras atravesar entre dos montañas móviles y otra de obsidiana, el difunto  no tendría que ser derribado y frenado por un fuerte viento. Atravesando un lugar de banderas y otro de flechas y un campo de piedras, el difunto alcanzaba Chignahumictlan, donde se localizaba Mictlán.
La mitología mexicana no sólo identifica a Mictlán con el final del hombre, sino también con su inicio, pues Quetzalcóatl bajó al inframundo para recoger huesos que allí se apilaban, procedentes de animales e insectos. Realizando esta operación estaba Quetzalcóatl, cuando Mictlantecuhtli planeó y ordenó un ataque de los animales muertos para dar fin al saqueo.
Mictlantecuhtli
El dios Quetzalcóatl, en Tamoamchan, mezcló su sangre con los huesos robados para crear a la humanidad.
A Quetzalcóatl se le representa por una gran serpiente emplumada.
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La mitología mexicana posee un fondo similar a la griega, de la que siempre difiere en la forma y en el tratamiento dado a los dioses. En la greco-romana el inframundo o hades está regido por un dios, Hades (Plutón en la mitología de Roma), que también tiene una compañera, Perséfone (Proserpina en la mitología romana), a la que consiguió gracias a un rapto. Perséfone es así convertida en la Reina o Dama de la Muerte.
Del Hades, una vez que entras no puedes escapar, al igual que en la mitología mexicana. Sólo lo lograron los semidioses o héroes Heracles (Hércules), Teseo, Odiseo (Ulises) y Eneas.
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Leer    "Diego Rivera. La historia de México"
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Peripecia sufrida por el mural "Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central"
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Frida y Diego, por Frida Khalo
El mural lo creó Diego Rivera en 1947 para el comedor principal del Hotel del Prado de Ciudad de México. Y allí estuvo expuesto y bien conservado hasta que el terremoto del 19 de septiembre de 1985 afectó gravemente no solo a Ciudad de México y al hotel, sino que causó sensibles destrozos en el mural. El terremoto tuvo una intensidad de 8,1 grados en la escala logarítmica de Richter, con hipocentro situado a 15 kilómetros de profundidad en el Pacífico, y con un epicentro próximo a la plataforma continental, localizado en una latitud similar a la existente en la capital mexicana. El subsuelo donde está asentado Ciudad de México estructurado con sedimentos lacustres heterogéneos con formaciones orgánicas en periodo de desaparición que originan estratos de distinta densidad, con aguas congénitas e incluso, y por ello, cavernas, es propicio para que la transmisión de energía, propagada en forma de ondas sísmicas, afecte gravemente la estabilidad de la cimentación de los edificios. Este es un motivo válido para trasladar las funciones de la presente capital mexicana a otros lugares.
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El Museo Mural Diego Rivera se inauguró en Ciudad de México en 1988. En los tres años transcurridos entre el terremoto y la finalización del actual emplazamiento de "Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central" se aprovechó para realizar lo mejor posible su restauración y trasladar las quince toneladas que pesa el mural.
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El Día de los Muertos
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Diego Rivera, " Día de  Muertos", 
Dos milenios y medio, o quizás tres mil años antes de la llegada de los españoles y el cristianismo a Mesoamérica, ya se celebraba allí el Día de los Muertos, en las fechas del  1 y 2 de noviembre de todos los años. La diosa Mictecacihuatl que reside en Mictlan con los muertos y es considerada como la Dama de la Muerte, presidía los actos en recuerdo de los difuntos, que en el Día de Muertos, su espíritu convive con los de sus parientes vivos
Esta tradición popular tiene su origen en el centro y sur de México y la practicaban inicialmente las civilizaciones maya, purépecha y mexica. En la maya, se cree, que el Día de los Muertos suponía para los familiares vivos una jornada triste y de recogimiento.

A finales del siglo XIX, el ilustrador mexicano José Guadalupe Posada creó la "Calavera Catrina", que pronto se asoció al Día de los Muertos. Años después, Diego Rivera ayudó a popularizar tanto la Calavera Catrina como su relación con el Día de Muertos.
El mural de Diego Rivera "Día de Muertos, fiesta popular en la calle", es una obra que capta el espectáculo que supone una masiva y animada participación popular. Rivera lo pintó entre 1923 y 1928 junto con otros frescos expuestos en la Secretaría de Educación Pública, SEP, de Ciudad de México.