26 feb. 2019

Stalin y el Frente Popular español, causas de su derrota

Lema del blog: "No busquen la verdad en palabras o escritos de los que ejercen el poder o cobran por su función amarilla"

Franco y oficiales en Las Raíces, Tenerife
17 de junio de 1936. Foto Adalberto Benítez
Nota de Jose Antonio Bru: esta entrada es un simple artículo que trata de un tema muy extenso. Me tengo que acoger a cierta brevedad; sin embargo, con los enlaces colocados se puede ampliar la tesis presentada.
Introducción
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Stalin 1937, óleo de Isaak Brodsky
Stalin preparó bien su expansión por Europa. En 1934 le llegó el turno a España. Falló un envite sangriento en octubre de ese año, fallaron en su empeño los dirigentes del PSOE y los sindicatos que, salvo excepción, no fueron fusilados. Debido al fracaso cosechado, Stalin modificó su táctica: preparó y aplicó un meticuloso plan de sovietización para España, propuesto en el VII Congreso de la Komintern del 23 de julio de 1935, y desarrollado satisfactoriamente tanto por la Internacional Comunista como los responsables del Frente Popular, que obtuvieron el poder parlamentario en las elecciones de febrero de 1936, pero con ellas no el control de España. Gracias a esta situación asentada en el Congreso y su Gobierno afín, pudo continuar el plan de socialización de las instituciones y ciudadanos españoles, para ir a una situación social similar a la existente en la Unión Soviética, ante el fracaso de la República, que a pesar de la legislatura republicano-socialista de 1931, no se había conseguido un mínimo nivel lógico de justicia social; tampoco con la administración de centro de Alejandro Lerroux de finales de 1933.
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Y así caminó el proyecto, hasta que en la tarde del 19 de julio de 1936, cuando parecía terminado a plena satisfacción, Stalin observó como, el "riego" provocado y controlado se había transformado en una tempestad social imprevista, que resultó ser imparable.
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El Requeté, la Falange y los militares y guardias civiles disconformes con Stalin y la República del Frente Popular


Columna de requetés y falangistas
Requetés navarros
El 18 de julio de 1936 se produjo en España el Alzamiento proyectado y provocado por la Komintern y el Frente Popular. 
En aquellos momentos, esto no solo no consistió ser un problema para la República del Frente Popular, sino que era el momento final de la sencilla, pero nada convencional planificación desarrollada bajo las órdenes de Stalin durante un año. 
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Todos los puntos puestos en marcha durante el VII Congreso de la Komintern  se habían cumplido satisfactoriamente, y en el día 19 de julio de 1936, el Frente Popular disolvió el ejército y comenzó a funcionar el Quinto Regimiento, que había sido celosamente preparado durante meses, pues pensaba que con fusilar a los responsables del Alzamiento Nacional en Madrid y Barcelona se había acabado con el ejército, máxime estando alejados Franco y Sanjurjo, y éste desacreditado.
Manuel Azaña
Por tanto, en la mañana del 19 de julio de 1936, todas las instituciones españolas quedaron bajo el mando del Frente Popular, es decir, de Stalin, que cuando lo consideró oportuno para también tener en su totalidad el control humano, echó a Indalecio Prieto, a Largo Caballero luego, y ordenó en mayo de 1937 eliminar radicalmente a la facción del Frente Popular que no era servil: a la CNT, la FAI y el POUM, al mejor estilo de las purgas estalinistas.

Jesús Hernández, fue ministro de Instrucción Pública y Sanidad durante el Gobierno de Juan Negrín, relató en su "Yo fui un ministro de Stalin" (México, 1953): "Si para aniquilar a Largo Caballero nos apoyamos principalmente en Negrín y en cierta medida en Prieto; para acabar con Prieto utilizamos a Negrín y a otros destacados socialistas". El realismo de Prieto con respecto a la evolución de la guerra y las medidas a tomar fue considerado como derrotismo por Stalin, los asesores soviéticos y los títeres del Frente Popular.
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Confiado en tener controlado el Alzamiento Nacional, debido a la información suministrada por sus informadores en Madrid, Stalin el 19 de julio por la mañana sustituyó al Gobierno que estaba en funcionamiento desde el 13 de mayo de 1936, por otro mas apropiado a la proyectada situación de  pleno dominio de las instituciones españolas.
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Sin embargo, en el transcurso del 19 de julio, las alarmantes noticias que llegaban desde Navarra, Galicia, Álava, Sevilla, Canarias, etc. no eran las deseadas, por lo que el mismo día 19 por la noche se formalizó otro Gobierno, entrando en él militares adictos al Frente Popula
Ejército de milicianos con sus escopetas
r y presidido por José Giral; de esta manera, el partido de Manuel Azaña tenía sus dos figuras en las presidencias del Estado y del Gobierno, conforme los deseos bien expresados en la correspondencia de Stalin, pues había que disponer de prestigiosos títeres políticos no marxistas para ofrecer una imagen de democracia de cara al exterior, tanto para la diplomacia como para obtener el alistamiento de voluntarios en las Brigadas Internacionales.

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Azaña en su "Cuadernos de la Pobleta", en el capítulo correspondiente al 27 de junio de 1937, denunciaba: "Los comunistas se apoderan de todos los resortes del Estado". Al final, Azaña apercibió la situación, él era un títere estalinista; su discurso del 18 de julio de 1938 refrendó su recuperada claridad de pensamiento. al solicitar : "paz, piedad y perdón".
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Los fallos de Stalin y de la República del Frente Popular:
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Tercio Requetés de Nuestra
Señora de Montserrat
Considerar que las juventudes españolas no iban a reaccionar ante la situación. El español era muy distinto al ruso de 1917. El 18 de julio de 1936, los requetés carlistas acompañados por falangistas y civiles y a veces decisivamente por la Guardia Civil, tomaron desde Galicia a Zaragoza, desde Navarra y Álava a Sevilla, y con su fe vencieron a fuerzas más numerosas con artillería y aviación en Somosierra y Guadarrama. El único fallo de los Requetés de cara a la posguerra, fue ponerse sin condiciones pactadas bajo las órdenes de los escasos jefes militares nacionales existentes en el centro-norte de la Península en 1936.
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Considerar que el ejército creado en España a imagen y semejanza del Ejército Bolchevique que había vencido en la Guerra Civil rusa serían similares. No son parecidos los rusos y los españoles, ni la situación social que tenían previamente (1917 los rusos, 1936 los españoles), ni la dureza a la que estaban sometidos en la lucha; sean milicianos o milicianas con escopeta y, sobre todo, eran muy distintos los comisarios políticos soviéticos y los comunistas españoles, pues tanto Francisco Antón, como Antonio Mije, Miguel Hernández y el resto de ellos, solo mostraban valentía en sus arengas, pues solían permanecer en la retaguardia, como muy bien apreciaron los milicianos, que adoptaron el consecuente ejemplo. De similar calidad grandilocuente fueron, entre otros, los comunistas o filocomunistas: José Díaz y Pasionaria en sus discursos, Antonio Machado en la presidencia de "Amigos de la URSS" y Rafael Alberti en  "Octubre", la revista que él había fundado.
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Considerar los milicianos a sus jefes militares con desprecio o incluso como enemigos, llegando a asesinar al coronel Enrique del Castillo en la batalla de Guadarrama y al coronel Ildefonso Puigdendolas en el contraataque fallido en la amplia zona de Parla a Illescas con tres columnas  a finales de octubre 1936; al primero por culparle de la derrota, al segundo por amenazar a los milicianos de su columna por huir con premura y en desbandada, causa principal de la derrota que él había sufrido en Badajoz.
España a los pocos dias del Alzamiento, con las zonas
tomadas en la Península por las juventudes nacionales y
el control de Franco en Canarias y "Marruecos español"

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Considerar que el ejército sito en África no sería operativo, y si alguna vez lo fuese, ya estaría controlada militarmente toda Península, como lo estuvo desde un principio la aviación y la artillería. 
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Eliminar a sangre y fuego, en mayo de 1937, a las milicias nacionales anarquistas y a la internacional del POUM de George Orwell, al que hirieron gravemente, por no obedecer ciegamente los dictados de Stalin-Komintern-Frente Popular.

Eliminar en la cabeza del gobierno y del PSOE  a los revolucionarios socialistas Largo Caballero e Indalecio Prieto para reemplazarlos por dos socialistas aún más serviles: Juan Negrín y Julio Álvarez del Bayo. Acción que con toda lógica, hizo reflexionar a Azaña, su partido y los frentepopulistas menos radicales.
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Una insuficiencia excusable del Frente Popular, consistió en no haber supuesto que Franco solicitaría por carta ayuda a un Hitler a quien no conocía; petición que fue atendida con rapidez, para con ella poder trasladar al ejército ubicado en Marruecos a la Península.

Una insuficiencia inexcusable: el gobierno del Frente Popular español, sus asesores de la Komintern, los militares adictos, el Quinto Regimiento, los milicianos y milicianas con escopeta y las fuerzas de seguridad creadas para obedecer, tuvieron un craso error, consistente en la creencia en la victoria, sin profesar una mínimo de fe, trabajo, sacrificio y voluntad para conseguirla. De esta manera, los muchísimos líderes frentepopulistas no se acercaron a los lugares de enfrentamiento durante los primeros días de la guerra, mientras que los
Victoria final celebrada por el pueblo
auténticos jefes del ejército del Frente Popular, los comisarios comunistas, actuaban sin profesionalidad y en la retaguardia. Por todo ello, sufrieron una serie de decisivas derrotas que aportaron a los nacionales terreno, moral y material bélico abandonado en las estrepitosas retiradas de los frentepopulistas:

Los tenientes coroneles Juan Yagüe, falangista, y Carlos Asensio, junto al comandante Antonio Castejón y menos de cinco mil miembros de la Legión Española, partiendo de Sevilla y marchando durante la noche para huir de la aviación llegaron a Badajoz asegurando para los nacionales las poblaciones de paso.
A los legionarios, en Badajoz les esperaba el coronel Ildefonso Puigdendolas al frente de un ejército varias veces más numeroso y dotado con más artillería, pero éstos fueron fácilmente derrotados. 
A continuación, la columna nacional se enfrentó en Talavera de la Reina al general José Riquelme al frente de la Columna Mangada y de un nutrido ejército de milicianos y fuerzas de seguridad, equipado con el armamento pesado sito en los campamentos de Madrid, pero los integrantes del Frente Popular pronto huyeron; acción que repitieron en Toledo, aquí dirigidos por el general José Asensio Torrado, asesorado, entre otros, por Enrique Líster, al frente de miles de frentepopulistas, que a pesar de estar debidamente equipados con artillería y dinamita y contar con el concurso de la aviación, no habían logrado derrotar a los guardias civiles de Pedro Romero Basart y a algunos falangistas y civiles defensores del Alcázar.
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El amanecer del otoño de 1936 pudo aportar la paz y el perdón solicitado dos años más tarde por Manuel Azaña, pero el conflicto ya no se solventaba entre españoles, por encima volaba el enfrentamiento entre dos nuevas ideologías.
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