5/12/2006

Karl Marx. Extinción del Estado. Lenin


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En el año 1870, Napoleón III, lleno de soberbia y estupidez, declaró la guerra a Prusia. Muy poco tiempo después sufrió una derrota aplastante. La batalla de Sedán la certificó (1).
A raíz de la Revolución Francesa, el pueblo francés en 59 años había echado del poder a dos reyes de la Casa Borbón y a uno de Orleáns. Tras este último reinado, llegó de nuevo una república, la Segunda. Napoleón III, presidiéndola, se coronó no ya rey sino emperador. El capitalismo de corte feudal y elitista era, en aquel entonces, como la hidra de cien cabezas, siempre renacía y siempre en la cabeza de la nación.
Las revoluciones victoriosas en Occidente contra las injusticias sociales cometidas por los regímenes monárquicos habían sido, todas ellas, protagonizadas por las clases altas o medias. Sin embargo, en 1871, por primera vez en el mundo occidental, en Francia, se sublevó (debido a las consecuencias del fracaso ante Prusia) y venció la clase proletaria. "El Manifiesto Comunista" había despertado la conciencia de clase.
La clase baja, o proletaria, la que más había sufrido con la derrota ante los prusianos, logró derribar del poder a Napoleón III gracias a la conocida como Revolución de la Comuna. Pero luego cometió un grave error, pues sustituyó a todos los dirigentes de la Administración Imperial por incultos e inexpertos revolucionarios, continuando inamovibles todas las estructuras e instituciones estatales. De esta manera, los nuevos dirigentes de la nación pensaban continuar gobernando por tiempo indefinido.
Sucedió lo que tenía que suceder, la evolución económica y social empeoró en Francia y la sociedad tradicional tuvo tiempo para reorganizarse y llegar a acuerdos militares con potencias extranjeras. Con la intervención de éstas, consiguió eliminar al proletariado del gobierno. La represión fue dura.
Lenin en su ensayo "Marxismo y revisionismo" trató acerca de esta ayuda exterior, explicó: "La burguesía francesa para aplastar el movimiento proletario, en 1871, no vaciló ni un segundo en pactar con las tropas extranjeras que habían arruinado a su patria". Lenin no entraba en detalles del porqué de las razones, sólo se lamentaba.
.Karl Marx describió en su obra "La Comuna de París" los errores cometidos por la clase proletaria en su tarea de gobernar a los franceses, y también cómo se debería haber actuado. Marx relató que tras conseguir el poder, el proletariado no tuvo que haberse enquistado en él, sino que debió eliminar, sin pausas y a grandes pasos, las estructuras e instituciones de la burguesía; es decir llevar a cabo, desarrollar, el proceso político hasta su última instancia, alcanzando la "extinción del Estado burgués".
Al poder sólo se podía llegar en aquellos tiempos a través de las herencias dinásticas o de la revolución, de ahí la Comuna y las teorías revolucionarias de Marx. Después la Revolución Rusa y de varios fracasos revolucionarios en Europa, al socialismo revolucionario o comunismo se le ofreció otra posibilidad: la de tomar el poder por medio de las urnas. Para ello era preciso buscar las necesarias alianzas con otras formaciones políticas que tuviesen similitudes con las del socialismo soviético, con tal que, luego, fuesen serviles, se creaban los Frentes Populares.
.Karl Marx describió muy bien el objeto y el proceder de una revolución realizada por el proletariado: "el Estado es un órgano de dominación de clases, un órgano de opresión de una clase por otra, es la creación del orden que legaliza y afianza esta opresión, amortiguando la lucha de clases.
El proletariado sólo necesita el Estado temporalmente. Nosotros no discrepamos en modo alguno con los anarquistas en cuanto al problema de la abolición del Estado como meta final. Lo que afirmamos es que para alcanzar esta meta es necesario el empleo temporal de las armas, de los medios del poder del Estado para emplearlos contra los explotadores. Para destruir las clases es necesaria la dictadura temporal de la clase oprimida".
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.Marx y Engels, en el prólogo de la edición alemana de El Manifiesto del 24 de junio del 72, añadieron: "la Comuna ha demostrado, sobre todo, que la clase obrera no puede simplemente tomar posesión de la máquina estatal existente y ponerla en marcha para sus propios fines".
.Engels insistió en esta filosofía, matizando en Carta a Bebel: "mientras el proletariado necesite todavía del Estado no lo necesitará en interés de la libertad sino para someter a sus adversarios, y tan pronto como pueda hablarse de libertad, el Estado como tal dejará de existir".
Marx y Engels escribieron en "El Manifiesto Comunista": "sustituir la máquina del Estado, una vez destruida, por la organización del proletariado como clase dominante, por la conquista de la democracia. El proletariado se valdrá del Poder para ir despojando paulatinamente a la burguesía de todo el capital, de todos los instrumentos de la producción (...) Tan pronto como, en el transcurso del tiempo, hayan desaparecido las diferencias de clase y toda la producción esté centrada en manos de la sociedad, el Estado perderá todo carácter político".

.Más tarde, Lenin puntualizaba: cuando hayan desaparecido los capitalistas, cuando no haya clases, sólo entonces se hará realidad una democracia completa y sólo entonces la democracia comenzará a extinguirse".
Lenin en "El Estado y la revolución" equiparó el concepto del logro de la extinción del Estado a la consecución del comunismo, o dicho de otra forma, creó el término de comunismo definiéndolo como la situación final a la que llega la sociedad después de la segunda y última fase de la extinción del Estado. Escribió: "la sustitución del Estado burgués por el Estado proletario es imposible sin una revolución violenta. La supresión del Estado proletario, es decir, la supresión de cualquier tipo de Estado solamente es posible mediante un proceso de extinción".
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Lenin, al igual que antes Bakunin, no diferenció las particularidades de los Estados. La revolución y su asentamiento sólo era factible en naciones sin apenas clase media y dotado con instituciones débiles. Lenin deseaba, una vez asentado el Estado proletario: extinguirlo. Sin embargo, cuando tomó el poder en Rusia realizó todo lo contrario: no procedió a despojar el Estado de su sentido político y director; tampoco desarrolló la filosofía marxista relativa a que la producción estuviese en manos de la sociedad. Por tanto, con él, nunca se llegaría a extinguir el Estado. Su sucesor, Stalin, fortaleció todavía más el Estado en detrimento del resto de las instituciones. Consecuencia: una dictadura personal a través de un Estado poderoso, por él controlado, y un paraíso socialista en el limbo. Una quimera más se desvaneció cuando con el paso del tiempo hubo que recurrir al pragmatismo..
La discrepancia en la fórmula de abolir el Estado existente fue la causa fundamental de la ruptura de Marx con Mijaíl Bakunin, llevada a cabo durante los últimas sesiones de la Primera Internacional Socialista. Bakunin defendía la postura de extinguir el Estado tan rápido como fuese posible, utilizando para ello cualquier método. Bakunin y sus compañeros anarquistas, fieles a esta idea, habían sido los principales promotores de la rebelión de la Comuna en aquel 1871 (4).
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Marx no definió con suficiente claridad el concepto de "extinción del Estado", pues aunque se alcanzase el grado óptimo de comunismo, siempre existirían funciones necesarias que sólo las puede efectuar el Estado, como son la seguridad nacional y las labores de policía e inspección. El Estado no puede desaparecer de la vida política. Si bien aquí, Marx y Engels puntualizan que "el Estado perderá todo carácter político", frase que da lugar a diversas conjeturas, siendo la más conocida: la que desaparecerá, pues es el propio Marx quien nos habla de "la abolición del Estado, como meta final". Pero es Lenin quien fijó con claridad este último destino del Estado (2).
Entonces, resulta que Marx y Engels no pudieron precisar este concepto. Lenin sí lo hizo, pero cuando llegó al poder en Rusia hizo todo lo contrario, fortaleciendo el Estado, y conforme a la socialdemocracia que durante un tiempo profesó, creó capas sociales. Bajo su gobierno no fue necesario pertenecer al partido para ocupar un alto cargo en la cadena de producción. Trotsky, Kropotkin y Rosa Luxemburg estuvieron en contra de esta estructura social, y así se lo hicieron saber en conversaciones personales con Lenin. Además, Rosa lo manifestó con largueza en su "Revolución Rusa" (3).
Solamente, en el supuesto utópico de un desarme total mundial, el compromiso de no fabricar armas y la existencia de una sociedad sin delincuencia, se harían efectivas estas dos premisas: Estado apolítico y su abolición. Entonces, la teoría de Marx se daría la mano con la teología. En cualquier caso, para conseguir llegar a esa ilusión haría falta un completo internacionalismo, de ahí la inseparable coexistencia de este concepto con el socialismo ortodoxo o comunismo.
Estos dos referidos puntos son tan irreales como, una vez extinguido el Estado, la aplicación del comunismo cuando se lograra alcanzar el "paraíso comunista", llamado también socialista. Situación sólo factible si existiese una superabundancia de bienes gratuitos, logrados sin esfuerzo. Esta quimera aleja el comunismo de la socialdemocracia, donde los bienes se distribuyen conforme al trabajo de cada individuo y donde la gran inversión y el reparto equitativo de la riqueza es la tarea primordial del Estado.
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(2) Leer: "El Estado según Marx, Engels y Lenin" ,
con el proceso de extinción.
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Fotografía de cabecera: Stalin, Lenin y Trotsky en 1919
Fotografías en orden descendente:
Lenin, Marx y Engels
Lenin
Lenin, estatua
Marx
Lenin, sello conmemorativo de 1984
Bakunin y Marx
Óleo "Marx con los trabajadores"
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