20 abr. 2008

Guerra franco-prusiana. Napoleón III. Bismarck y Moltke

Berlín. Inauguración monumento en honor de Guillermo I
A primeros de 1933 ya se adivinaba la continuación de la Gran Guerra

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                                      Capítulo Cuarto    Francia. Guerra franco-prusiana
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Napoleón III
Durante el siglo XVIII, el pueblo francés tuvo que esforzarse al tener que participar en guerras estúpidas para él: guerras de Sucesión a los tronos de España, de Polonia y de Austria, Guerra de los Siete Años y Guerra de la Independencia de Estados Unidos. Además, la diferencia entre la forma de vida de reyes y nobleza en las cortes de Luis XV y Luis XVI y la de la mayoría de la población se distanció hasta alcanzar unos términos inadmisibles. El pueblo hastiado de guerras caprichosas y de pasar hambre se sublevó contra el régimen de Luis XVI, la revolución de 1789 marcó un hito en la historia universal.
Tras el éxito revolucionario se estableció una república. Pero no existía en aquellos tiempos la necesaria base de clase media para consolidar la democracia que tal régimen conlleva. Tampoco aparecieron personas capacitadas para el gobierno, por lo que el ideal republicano fracasó diez años después, el tiempo que pervivió la Asamblea Nacional.
Sin embargo, la revolución alumbró una persona excepcional salida del pueblo: Napoleón Bonaparte, que aportó un soplo de libertad y progreso no sólo a los franceses sino también a las gentes de Europa Continental. No obstante, las alianzas perpetradas por los ingleses con las naciones del continente arrastraron tras los británicos a personas no conocedoras de lo que estaba en juego y que no se beneficiaban, sino todo lo contrario, con la caída de Napoleón. El problema fue que Napoleón se enfrentó, en toda Europa, a los dos poderes absorbentes en aquellos tiempos: la Iglesia y la monarquía con sus nobles Así sucedió en España, donde la mayoría de la población luchó contra las ideas y la administración napoleónica y a avor de la Casa francesa Borbón, es decir, contra sus propios intereses. Al final, este gran estadista y militar fue derrotado y con él su proyecto de Europa. Waterloo marcó el desenlace, en junio de 1815.
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Francia, debido a las disposiciones del Congreso de Viena, que puso punto final a las guerras napoleónicas, tuvo que soportar la restauración en su seno de la Casa Borbón. De nuevo volvieron las calamidades, debido a la política antisocial y elitista aplicada por la monarquía.
El canciller Otto von Bismarck
Por la revolución de 1830, los franceses lograron eliminar a la citada Casa reinante. Se colocó al frente de la nación a la Casa de Orleáns, pero no mejoró la situación para el pueblo, por lo que de nuevo se sublevó, en 1848. La publicación de "El Manifiesto Comunista"  había hecho reaccionar a las clases medias y estudiantil contra el absolutismo.
Cuando, ya alejada la influencia y disposiciones del Congreso, el pueblo creyó que había conseguido suprimir para siempre el régimen monárquico, a través de los laberintos de la política, cayó en manos de Napoleón III; sujeto que con habilidad transformó la Segunda República que él presidía en Imperio, el Segundo Imperio, más que una monarquía..
Napoleón III en sus afanes de protagonismo y expansión llevó a los franceses a ayudar a Inglaterra para que esta nación derrotara a la pujante Rusia en la guerra de Crimea.
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Para Napoleón III, el mundo era una opereta festiva en la cual él representaba al héroe que llevaba la voz cantante, emulando a su tío, Napoleón Bonaparte. Para él, los ciudadanos eran meros "soldados de plomo", cuyo mejor destino era morir por la grandeza del emperador que les acompañaba, de lejos, en algunas batallas, presuntas victorias.
Napoleón III en sus delirios de grandeza quiso organizar y dirigir la vida de los mejicanos, llevando a la muerte a Maximiliano de Habsburgo, hermano menor de Francisco José de Austria, y a miles de franceses en la lucha contra el poder legal y popular en México, el de Benito Juárez (1). En Italia, Napoleón III ayudó al Papado en sus luchas con los nacionalistas de Garibaldi, otra causa perdida.
Napoleón III consideró que Inglaterra le devolvería el reciente favor que la hizo en la lucha contra los rusos cuando declaró la guerra a Prusia el 19 de julio de 1870, después de intentar prohibir a este país que presentara la candidatura de la Casa Hohenzollern al trono vacante de España y considerar motivo de guerra un desaire que los prusianos hicieron a su embajador en Ems, y según él a Francia, a través de un telegrama enviado desde el lugar de la entrevista.
Berlín. Puerta de Brandenburgo. 1871
Celebración por la victoria en la franco-prusiana
Sin embargo, Inglaterra no tenía interés alguno en colaborar en los sueños del emperador, ya que ninguna potencia destacaba en el continente, y en todo caso esa parecía ser Francia. Pero al final de la guerra, Inglaterra tomó debida nota de cual era en el futuro el rival a batir: Prusia.
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Karl Marx, que había adoptado una postura pacifista, no exenta de patriotismo, ante la guerra y una conciliadora a su conclusión, definió a Napoleón III en un Manifiesto publicado el 23 de julio de 1870: "Luis Bonaparte que usurpó el Poder explotando la guerra de clases en Francia y la perpetuó mediante guerras periódicas en el exterior (...) En París ya han doblado las campanas por el Segundo Imperio. Acabará, como empezó, con una parodia".
El Sacro Imperio en el siglo XII
La Prusia del káiser Guillermo I disponía en esas fechas de un canciller de alta calificación, Otto von Bismarck, que se preocupaba, aparte de la política exterior e interior, en modernizar el ejército, tarea que encargó al jefe del Estado Mayor, el mariscal Helmuth von Moltke, quien, además, fue el responsable de disponer la estrategia bélica a utilizar contra Francia, acción que pronto dio sus frutos (2).
Un mes antes de la batalla final, los franceses, primeros en iniciar las hostilidades, habían conquistado el Sarre. Sin embargo, desde esos éxitos iniciales sólo cosecharon derrotas.
Las victorias prusianas comenzaron en Weissenburg (Alsacia), destacando, luego, las obtenidas en Estraburgo y en Lorena: Gravelotte, sobre el Mosela, y en Metz. Aquí, el mariscal Edmé Patrice MacMahon acudió en defensa de la sitiada ciudad, pero los franceses no pudieron evitar la derrota, que continuó en Beaumont y finalizó en Sedán, el 1 de septiembre de 1870.
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En Sedán, Napoleón III fue hecho prisionero. Bismarck acordó con él las condiciones de la rendición, camino de una paz que se concretó en el Tratado de Frankfurt-am-Main, en mayo de 1871, después de unos compromisos previos alcanzados en Versalles.
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La victoria prusiana logró que todos los estados alemanes se fundieran en uno. El Salón de los Espejos de Versalles certificó esta unión el 18 de enero de 1871. Acababa de nacer el Segundo Reich, al considerarse que el Primero fue la gran Alemania de Carlomagno. Guillermo I, rey de Prusia, se convirtió en el káiser de una Alemania con estructura federal y un parlamento, el Reichstag, en el que los representantes de los diversos estados serían seleccionados por sufragio universal, exclusivo para hombres.
Helmuth von Moltke
El Tratado supuso a la agresora Francia la pérdida, aparte de una compensación económica, de una Alsacia de cultura y raíces germanas, pues esta región había sido ocupada por los pueblos germánicos en los comienzos de la Edad Media y regida por los Hohenstaufen en el siglo XII, siendo, desde entonces, comarca integrante del Sacro Imperio Romano Germánico. Alsacia pasó a formar parte de la Corona francesa a partir de 1648, final de la Guerra de los Treinta Años. Esta decisión política no compensaba el carácter germano de Alsacia.
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También Francia cedió Lorena a la nueva Alemania, una región poseedora de una larga historia como ducado independiente, después de haber sido parte integrante del Sacro Imperio Romano Germánico, hasta que en 1766 por vericuetos dinásticos pasó a ser una provincia de Francia. Sólo durante un siglo permanecía esta situación (3).
Esta guerra supuso para Francia el final de los regímenes autoritarios. Su consecución fue debida a un hecho histórico: por primera vez en el devenir occidental triunfó una revolución promovida y desarrollada por la clase baja, la de la Comuna de París de 1971. Cuando el régimen instalado por la Comuna se derrumbó por sus propios errores y limitaciones, se implantó una república.
No obstante, Francia se quedó, allá en lo más profundo de su alma, con el deseo de la revancha y la recuperación de Alsacia y Lorena. Al fin y al cabo, pensaron las generaciones posteriores de franceses, la República no había declarado ni perdido la guerra, el culpable había sido el Imperio. La "grandeur" permanecía intacta.
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25 abril 1870, Pío IX bendice a sus tropas en la lucha que Roma sostenía,
ayudado por Napoleón III, contra Garibaldi y la joven Italia.
La derrota francesa en Sedán marcó el final del poder temporal de los Papas.
Garibaldi entró en El Vaticano el 20 de noviembre de 1870..
(1) Por acuerdos entre Napoleón e Isabel II, el general Juan Prim desembarcó con tropas para ayudar a Maximiliano de Habsburgo, pero al comprender la sinrazón de su tarea tomó la decisión de reembarcar.
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La línea blanca marca las regiones que poseían
cultura francesa  o alemana
(2) Moltke se había formado en la escuela militar de Copenhague. A los 22 años pasó a formar parte del ejército prusiano. Moltke había dirigido las tropas prusianas en Sadowa. Tras la victoria de Sedán, fue nombrado mariscal de campo y se le otorgó el título de conde.
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(3) Incluso, la más distante Borgoña había pasado a la corona del Sacro Imperio Romano Germánico, en 1178, con Federico I "Barbarroja" cuando casó con Beatriz de Borgoña. En el siglo XV sucedió lo mismo con Maximiliano I de Habsburgo y María de Borgoña, heredera del independiente ducado. Borgoña había sido colonizada en el siglo V por los burgundios, un pueblo germánico. En el siglo XVI se integró definitivamente en Francia. Tras su victoria, a los alemanes no reclamaron la región de Borgoña, sólo las de Alsacia y Lorena. Sin embargo, pudieron reclamar Borgoña. Pero, no lo hicieron. Imperó la buena voluntad y el deseo de un futuro en paz entre alemanes y franceses, pero éstos pronto lo olvidaron.
Bismarck en 1890. Según grabado de
"La Ilustración Española y Americana"
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Relacionado con este artículo:
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Fotografía de cabecera:
Inaguración en Berlín del monumento en recuerdo del káiser Guillermo I.
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Fotografía de cabecera:
"Nuevo Mundo", de Barcelona, mostraba en 1933 los aires de guerra existentes en Europa. Es una foto más de las varias que he subido para mostrar los desastres ocasionados por  la Gran Guerra. Cuando subió Hitler al poder, ya se consideraba el estallido de la Segunda Guerra Mundial como inevitable e inminente, conforme se aprecia en esta composición fotográfica.
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Mapa del Segundo Reich.1871-1918
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En fotografía, orden descendente:
Napoleón III
Bismarck
La Puerta de Brandeburgo en 1871. Celebración de la victoria.
El Sacro Imperio en el siglo XII.
Moltke
1870. El noreste de Francia es de cultura e idioma alemán.
Bismarck en 1890, según "La Ilustración Española y Americana".
Mapa del II Reich, 1871-1918. En azul claro, localizamos Alsacia y Lorena.
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