6/4/2010

El socialismo en Estados Unidos


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                                      Capítulo Primero..... Consideraciones generales
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La aparición en la escena social europea de Karl Marx y Friedrich Engels con su "El Manifiesto Comunista", en febrero de 1848, causó más impacto, en un principio, en el mundo político que en el económico-social de la época. Esta última era la pretensión de los dos pensadores socialistas en su deseo de modificar las férreas barreras del absolutismo imperante en Europa Occidental tras el Congreso de Viena (1).
Una vez publicado El Manifiesto Comunista, el proletariado continuó padeciendo similares privaciones a las existentes con anterioridad a tal evento. El Manifiesto fue recogido por las clases medias y estudiantiles. Su influencia afectó en gran manera a la política de Estado y a las relaciones entre algunas naciones, pero no al proletariado (1).
Hubo que esperar veinticinco años para que las resoluciones de la Primera Internacional activaran los derechos de los trabajadores y cierta justicia social en el reparto de la riqueza. También sirvieron las sesiones de esta Internacional para crear los partidos socialistas en unas democracias y monarquías parlamentarias que sólo estaban confeccionadas con partidos burgueses (2).
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En Estados Unidos, la guerra de Secesión eliminó la esclavitud en la nación, pero no la pobreza del proletariado, pues la continua llegada de inmigrantes lograba una vez sí y otra también desequilibrar la oferta con la demanda laboral, a pesar de la próspera industria local.
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Estados Unidos, alejado del lento desarrollo del pensamiento de la línea Marx- Engels- Primera Internacional- Karl Kautsky- Segunda Internacional, contempló cómo las soluciones pragmáticas de Mijaíl Bakunin, y del anarquismo revolucionario que conllevaba, invadió el ámbito de las fábricas. Donde no llegaba con claridad el mensaje de Marx y Engels, el espacio era ocupado por el anarquismo y sus rápidas y radicales recetas. Con ellas se pensaba aliviar la miseria que envolvía al proletariado. A veces, su drástica doctrina se interpretó con pasión para vengarse del capitalismo y de los políticos que lo abanderaban, por lo que los atentados asolaron a los hombres de Estado.
El socialismo intentó extender sus ideas en la joven y pujante nación norteamericana que surgió tras su guerra civil. Para ello, la Primera Internacional, tras la división de Europa a raíz de la guerra franco-prusiana y el fracaso de la Comuna, decidió trasladar su sede desde Londres a Nueva York, en 1872. Sin embargo, tampoco aquí logró reactivarse la Internacional, que se disolvió en 1876. Además, sus ideas y proyectos no se desarrollaron ni entre los trabajadores ni en las diversas organizaciones laborales estadounidenses.
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Años más tarde, Lenin cambió el mundo, tanto su mapa político y las relaciones entre las capas sociales como la forma de actuar para conseguir los postulados socialistas. La Revolución Rusa de 1917 lo atestigua.
Un nuevo modelo de socialismo: revolucionario, colectivo y unificado sorprendió a Occidente. Poco tiempo después, discípulos del sistema lo ejercitaron en Asia y América del Sur, allí donde existían condiciones sociales propicias. Desde Mao-Tse-Tung a Fidel Castro y Ché Guevara. No era éste el caso de Norteamérica. Tampoco lo era en muchas naciones africanas, pero aquí por otros motivos ajenos a las revoluciones socialistas, o de las clases medias. Sin embargo, Estados Unidos ha combatido las revoluciones socialistas a lo largo del planeta, con ayuda o asesoramiento militar o con boicot económico, cuando no con la intervención militar directa.
Durante una generación, el socialismo comunista elevó con fuerza tanto la producción de bienes en Rusia como la vitalidad de aquel pueblo, en unos años en los que las democracias occidentales se hundían debido a un liberalismo incontrolado y a un sistema capitalista antisocial no exento de grandes dosis de imperialismo. El resultado social de la Gran Depresión fue la pérdida de la fe que Occidente tenía depositada en el régimen democrático.
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En 1945, la derrota militar del nacionalsocialismo y del fascismo (tercera y cuarta vías políticas, sociales y económicas abiertas en Europa debido al hueco dejado por las fracasadas democracias capitalistas y como reacción al estalinismo que traspasaba con ímpetu las fronteras de la Unión Soviética) encumbró al único socialismo real existente a sus mayores niveles de aceptación popular, el comunismo estalinista (3).
Incluso, intelectuales y grandes artistas creían que un comunismo sin Stalin, acercándose al inicial protagonizado por Lenin, consistía en la mejor solución para Occidente y para el progreso de la humanidad. Este supuesto sí era válido para muchos estadounidenses, pensamiento originado como consecuencia lógica de la Gran Depresión (4).
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En la primera mitad del siglo XX, el mundo siguió la pauta marcada por una nación, los Estados Unidos de Norteamérica, pues no sólo había sido el motor de la victoria en dos guerras mundiales, sino que también había liderado la revolución industrial, urbanística y artística durante esas décadas. El automóvil, los medios audiovisuales, la aviación, la música y el cinematógrafo dejaron constancia de la calidad de aquellos europeos y sus descendientes que al emigrar pudieron practicar la libertad de pensamiento y trabajo, sin prohibiciones o limitaciones.
La aviación estadounidense dio paso a una figura carismática en la persona de Charles Lindbergh, pero fue el mundo del cinematógrafo la actividad social que proporcionó el mayor número de personajes emblemáticos, cuya posición política era más considera por el pueblo que la de la fracasada y un tanto hipócrita de políticos, banqueros y empresarios de la Gran Depresión.
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La Segunda Guerra Mundial potenció la imagen de los cineastas en su aspecto humano, pues ayudaron a elevar la moral de sus compatriotas destacados en los frentes de batalla y a captar dinero para el Estado en la retaguardia, con la venta de bonos de guerra.
La nueva etapa que comenzó con la posguerra supuso que algunas personas influyentes e independientes se alinearan con las ideas y sentir socialista de otras figuras del otro lado del Atlántico en aras de la libertad de pensamiento, el progreso y la justicia social. Entonces, el mundo del cinematógrafo lideró el neosocialismo en Estados Unidos. En pocas palabras, estas personas eran socialistas, o mejor dicho, comunistas, puesto que en esos años sólo existía dentro del socialismo dos tendencias, el comunismo y el estalinismo (4).
Sin embargo, el senador republicano Joseph McCarthy, con el visto bueno de la Casa Blanca y la ayuda del FBI, encabezó en enero de 1953 tras meses de preparación, una cruzada anticomunista valiéndose, para su justificación, de los valores norteamericanos y la seguridad nacional.

El gran enemigo era, en aquellas fechas, la Unión Soviética, cuna del comunismo ejercido por Stalin, que llegó a amenazar la seguridad de los Estados Unidos cuando el pueblo cubano, bajo la dirección de Fidel Castro y Ernesto "Ché" Guevara logró derrocar el régimen del tirano Fulgencio Batista, en la Nochevieja de 1958.
El régimen cubano, en octubre de 1962, llegó a instalar una base de misiles soviéticos en la isla. Su erradicación, por vía diplomática. estuvo a punto de fallar, lo que hubiese provocado la confrontación atómica de Estados Unidos y la Unión Soviética de Nikita Khrushchev (Nikita Kruschev). A la postre, el problema cubano fue la causa del asesinato del presidente John Fitzgerald  Kennedy, el 22 de noviembre de 1963 en Dallas, ciudad de Texas.
En Estados Unidos nunca ha prosperado una colaboración o una debilidad con el comunismo, o con cualquier  ideología que atente contra el inicial espíritu norteamericano.
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Siguiente capítulo, de los cinco que conforman esta serie: "El anarquismo en Estados Unidos".
Fotografía de cabecera: Lenin, sello ruso conmemorando el sesenta aniversario de su muerte.
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Fotografías en orden descendente:
El senador Joseph McCarthy
Ernesto "Che" Guevara y Raúl Castro
Manifestación en La Habana el 5 de marzo de 1960. Por la izquierda: Fidel Castro, Oswaldo Dorticós (presidente de Cuba en esos días, y hasta 1976), Ernesto "Che" Guevara, Augusto Martínez Sánchez, Antonio Nuñez-Jiménez, William Morgan y Eloy Gutiérrez Menoyo.
Charles Lindbergh y su Spirit of St. Louis
Humphrey Bogart, en "Time": ayudó a los acusados de ser comunistas en el proceso de la "caza de brujas". Representa al capitán Queeg en "El motín del Caine".
John Fitzgerald Kennedy
Rita Hayworth (Rita Cansino) vendió bonos de guerra.
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13 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Señor Bru1. Mira que mezclar a Stalin y Lenin con Rita Hayworth.
Con aparente trivialidad, creo que este artículo conoce de una forma portentosa el alma de la sociedad occidental, esa que usted intenta mejorar, conforme al lema de su blog.
¡Enhorabuena!
josé luis Ramírez Fernández

Anónimo dijo...

HBe leído varios artículos suyos y aunque éste es de los menos interesantes, que lo es, he preferido hacer mi comentario aquí al ser el último:¡Gracias señor Bru!
Alfredo Menéndez

Anónimo dijo...

Le doy el O.K.

Anónimo dijo...

Buena foto del Senador Joseph McCarthy.
Espero el desarrollo de la "caza de brujas" a la que este hombre esta unido en los proximos capitulos que, espero, dedique a este interesante tema.

Maria Gomez

Anónimo dijo...

Señor Bru una pergunta por favor,
en la primera mitad del artículo habla de la democracia y el comunismo, y después dice, cito textual:
"derrota militar, en 1945, del nacionalsocialismo y del fascismo (tercera y cuarta vías políticas..."

¿debo entender que el nacionalsocialismo y el fascismo son la tercera y cuarta vías? Considera ambas cosas tan distintas??

Gracias

Julián

Jose Antonio Bru dijo...

Gracias por comentar: José Luis Ramírez, Alfredo Menéndez, María Gómez y Julián.
Sólo algunos aspectos,y breves, Julián:
Fascismo: Mussolini y el "blando" de Primo de Rivera. Ns. de Hitler.

El f. nació para salir del hundimiento provocado por la política económica y antisocial de aquellas democracias y para frenar al estalinismo. Leer "Crash del 29. New Deal".
El ns.: leer "Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo" y "Nietzsche. Hitler. Fundamentos del ns"

Muy distintos son los orígenes, las causas y los fines.

El dirigente f. dependía del Jefe de Estado (reyes), que de hecho les echó. Además existía un Consejo.
El ns. era un totalitarismo.

La base del f. es la clase media. La del ns. la media y la baja.

El f. era tan racista como cualquier otro sistema de entonces, y menos que muchos.El ns., no, era mucho más.( Leer los art. sobre Nietzsche)

Mussolini, y P. de R., eran igual menos agresivos que la mayoría de los dirigentes de la época (leer los art. dedicados al imperialismo y: MacDonald,Mussolini,Daladier y Hitler). El ns. era tan agresivo como el estalinismo.

Mussolini y Primo de R. sabían perder. Hitler, su camarilla y la Gestapo, no.
El fascismo era odiado por el proletariado de Italia y España. El ns. no por el de Alemania (en líneas generales).
Etc.

Anónimo dijo...

Señor Bru: yo tenía entendido que el partido nacionalsocialista de Adolfo Hitler abarcaba tanto a las derechas como a las izquierdas nacionalistas, es decir, tanto el fascismo como los nazis son de derechas.
Lo que si he entendido por sus artículos es que tanto la palabra socialista como la de comunista abarcan una gran amplitud de conceptos. No tiene nada que ver José Stalin con Carlos Marx, por mucho que aquel se llamara marxista.
Atentamente:
Pablo Segarra
P.D. Preciosa la foto de Gilda

Plaza de la Lealtad dijo...

Este es un artículo muy agradable, pero después de haberse leído tanto a Marx, Engels, Lenin, Bakunin y compañía creo que lo ha hecho con la "gorra".
El caso es que hace tiempo que no escribe de economía, parece que el éxito de explicar con mucha antelación la crisis le ha hecho dormirse en los laureles.
Y perdone si estoy un poco agresivo, pero es que me suprimió mi último comentario, todo por defender su postura en el caso de la esclavitud y los Borbones y el tal Cánovas.Mis palabras no eran tan ofensivas, porque eran verdad.

Jose Antonio Bru dijo...

Pablo Segarra: coincidimos.

Plaza de la Lealtad. Suprimí su comentario porque sus palabras eran insultantes, aunque en realidad se quedaban cortas.
No escribo sobre economía porque lo que reflejé en "Una situación a punto de estallar", de marzo del 2008, no sólo se ha cumplido sino que expliqué lo que creo pasará en los próximos tiempos.
Pregunto: ¿Qué he ganado, si hasta los próximos dudaron de lo ocurrido a la fecha y no confían en mis advertencias sobre lo viniente?
Gracias por su devoción, y excuse mis mslos modos al suprimir su comentario.

Anónimo dijo...

Siempre hablan de la democracia de USA y resulta que es el paía mñas represivo del mundo.
Le saluda
Rafael Camino

Anónimo dijo...

Mire usted, señor Bru. El socialismo real no comenzó con Carlos Marx y Federico Engels, ni antes con las organizaciones inglesas de trabajadores. El auténtico socialismo nació en USA, porque no lo es así su Constitución, sus libertades y su república, la primera del mundo.
No hay que darle tanta importancia a Marx, ni al Manifiesto y sí a estos americanos que he leído en su blog. El tal Juan Reed, o John Reed, y Emma Goldman y Lovestone y los otros.
Le queda muy agradecido.
Pastor Corona

Javi Hernández dijo...

Esto es muy curioso, ha logrado mezclar con éxito a Mac Carthy, a Lenin, al Ché y a Rita Cansino, más conocida por Rita Hayworth, tanto en el texto como en las fantásticas y novedosas fotos.

Anónimo dijo...

Humphrey Bogart, Rita Hayworth, John Wayne, Marilyn Monroe.
Ha puesto la foto de dos de mis mejores ídolos. ¿Por qué no pone los otros dos?, aunque entiendo que las ha colocado un tanto de extrangis.
Isabel