8 may. 2019

Operación Sokoa. La USE vs ETA. Ayuda esencial de la CIA a España

Lema del blog: "No busquen la verdad en palabras o escritos de los que ejercen el poder o cobran por su función amarilla"


Sokoa
William Casey
ETA, Euskadi Ta Askatasuna, se fundó en Bilbao el 31 de julio de 1959.
El 28 de junio de 1960, en San Sebastián, como daño colateral por la explosión de una bomba etarra, murió la niña de veintidós meses Begoña Urroz Ibarrola. Durante cerca de una década, las acciones de ETA no buscaron el ataque personal.
El 7 de junio de 1968, ETA cometió su segundo asesinato y primero directo, matando a José Pardines Arcay en Villabona, guardia civil de tráfico que solicitaba la documentación.. Seguidamente, campañeros del asesinado lograron abatir a uno de los etarras, el primer muerto de ETA. Este asesinato, en principio, no se pudo considerar como el inicio de un programa político-terrorista, se sopesó como un suceso de delincuencia común o la reacción de un grupo extremista cuando había sido detenido por casualidad en la carretera. 
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La lucha armada de ETA. El estado de excepción
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Comunicados de ETA
El 2 de agosto de 1968, en Irún la organización terrorista, nacionalista y socialista vasca ETA, ya definida en ideología y plan de lucha armada, cometió su tercer asesinato, siendo el primero fraguado en su estrategia de lucha armada. La víctima fue Melitón Manzanas, jefe de la Brigada Política-Social de Guipúzcoa. Manzanas había aprendido, aplicándola, la técnica de un "maestro" especial donde él había militado, la Gestapo. Aquel 2 de agosto quedó abierta la Caja de Pandora que mantenía contenidos los instintos terroristas de ETA. A raíz de este asesinato, el Gobierno decretó el estado de excepción en Guipuzcoa, pues se acababa de analizar la peligrosidad de ETA.
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Vich 1991, coche-bomba en casa cuartel:
10 muertos, 5 de ellos menores de edad
Al morir Francisco Franco, un argumento que ayudó a una pacífica transición hacia la democracia, consistía en que ETA abandonaría las pistolas y la dinamita. Pronóstico falso, pues ETA no se conformaba con las libertades que iba a aportar la estrenada Monarquía Parlamentaria española, y sí por contrario aumentó el número y la severidad de sus atentados tan pronto se relajó las fuerzas de seguridad españolas, fiel reflejo de una sociedad que anhelaba olvidarse de los métodos, poco ortodoxos aplicados,  en todos los ámbitos sociales, por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en los tiempos de la Dictadura franquista. 
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Casa cuartel de la Guardia Civil, atentado
ETA con coche-bomba, Zaragoza 1987
La banda ETA, insuficientemente contestada, incrementó una actividad que ya había derivado a objetivos de mayor calado terrorista, siendo Madrid con los asesinatos de políticos y militares de alto nivel, la región más señalada por las bombas y ametrallamientos de los etarras, pues ETA había considerado que si tenía que conseguir su objetivo de un País Vasco independiente y socialista (en principio solo la región española) tenía que, sin abandonar el ataque a personas no principales especialmente en el País Vasco, atentar contra las personas más influyentes de España.
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Para frenar a ETA, Felipe González potenció, tan pronto alcanzó la presidencia del gobierno español, dos líneas de actuación para doblegar al terrorismo de ETA.
La primera consistió en incrementar la dureza aplicada en la acción policial. Pero los procedimientos desarrollados por los parapoliciales GAL de la administración de Felipe González, fueron sensiblemente más expeditivos, irregulares e ilegales que los métodos aplicados durante el franquismo.
20 diciembre 1973, la explosión que mató
a Carrero Blanco y sus dos acompañantes
proyectó su automóvil. Carrero Blanco
era el segundo del régimen, tras Franco.
La segunda idea consistió en seleccionar a un grupo de guardias civiles, creando con ellos la USE, Unidad de Servicios Especiales, que constaba de varios equipos de información y análisis y un grupo operativo. La agencia de inteligencia israelí Mosad se encargó de adiestrar a los hombres de la USE, a través del servicio de inteligencia español, en las modernas técnicas antiterroristas, en sus diversos aspectos: los tecnológicos y los de campo.
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Los gobiernos occidentales colaboraron con el español, bien cerrando los ojos para no ver cómo se actuaba o bien con la ayuda directa. 
En el otoño de 1986, la CIA, siendo William Casey su director, avisó al Gobierno español, concretando que la organización ETA había adquirido en Siria y trasladado a España por vía terrestre, dos misiles tierra-aire procedentes de la desintegración del imperio soviético.
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                                                            Operación Sokoa
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Plaza de la Constitución, San Sebastián
La CIA en Siria había logrado instalar en dos misiles tierra-aire de fabricación soviética, emisores para conocer su continua localización, pero sin adivinar su uso y destino final. 
Cuando el camión que transportaba los misiles llegó a la plaza donostiarra de la Constitución, la CIA puso en guardia al Gobierno español de Felipe Gónzalez. El pequeño camión estuvo aparcado durante dos meses en el parking próximo para su previsible entrega a ETA, estando sometido al efectivo dispositivo de vigilancia instalado por la Guardia Civil.
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Como luego se conoció, el primer destino proyectado para la explosión de los misiles era el avión de la Casa Real. La ETA no tenía decidido si el atentado se haría en Madrid o en el País Vasco español; tampoco conocía esta circunstancia el gobierno español, de ahí que la operación secreta organizada por el Ministerio de Interior mantuviese desde el primer momento dos equipos operativos, uno de la policía por si los misiles, o uno de ellos, eran transportados a Madrid; el otro grupo era el de la USE para el supuesto de que los misiles se depositaran en el País Vasco, que era la hipótesis más probable, como así sucedió.
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Actividad anual de ETA
No se requisó de inmediato el camión con los misiles para conseguir las precisas detenciones. Desde San Sebastián, los misiles fueron trasladados por la ETA a las instalaciones de la cooperativa fabricante de muebles Sokoa, ubicada en Hendaya, villa de la región vascofrancesa de Iparralde.
Entonces, el Gobierno francés también fue informado por la CIA acerca de la llegada de los dos misiles etarras a Sokoa.
La Policía Nacional francesa de Fronteras estuvo indagando reiteradamente en Sokoa la localización de los misiles, con resultado negativo, al no disponer de los medios técnicos de búsqueda para poder percibir la emisión de los misiles, y ni siquiera ser capaces de advertir que las medidas exteriores del fácilmente controlable edificio de Sokoa, no coincidían con las interiores visibles.
Los agentes del grupo operativo de la USE obtuvieron el permiso pertinente del Gobierno francés para intervenir utilizando los sensores de proximidad adecuados, encontrando que tras una pesada máquina, aparentemente fija e inamovible, se encontraba la entrada al zulo de ETA.
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Desde el aviso de la CIA, hasta el traslado de los misiles a Sokoa y su captura, el 5 de noviembre de 1986, habían transcurrido cuarenta días. 
Guardias civiles clásicos, 
óleo de Ferrer-Dalmau
En el zulo de Sokoa se hallaron los dos misiles y también un arsenal. Sin embargo, lo más interesante para desterrar el terrorismo vasco, consistió en los listados requisados; con ellos se enmarcó la estructura etarra y se localizó a veinte comandos, entre ellos el de Madrid, que tantos atentados sangrientos había cometido. Igualmente, quedaron delatadas las empresas y los particulares que financiaban a ETA. Más tarde hubo que discernir entre quienes pagaban voluntariamente y los que lo hacían por miedo a represalias fijadas por amenazas, que en algunas ocasiones dieron lugar a asesinatos por no pagar o negociar la suma de dinero pedida.
La operación se saldó con la entrega por el Gobierno español de varias medallas, tres de ellas de cruz pensionada.
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La operación realizada en Sokoa se convirtió en el principio del final práctico del terrorismo de ETA; su disolución se debe al éxito de la cooperación entre la  CIA y la Guardia Civil, y no a la voluntariedad "pacífica" de los dirigentes etarras o al buen quehacer de los políticos españoles; de aquí que no interesara ofrecer explicaciones sobre este tema, ni de la CIA, ni de los misiles. Por ello, poco o nada se supo.
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