19/12/2009

Sartre, Stalin y los falsos filósofos. La Revolución Húngara. El fantasma de Stalin.


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La intervención imperialista de Francia en Indochina (1) había dividido a los intelectuales y a la sociedad francesa en dos grupos, coincidiendo con la postura de los partidos políticos: el que apoyaba al gobierno y su guerra colonial y el opositor comunista, en el cual estaban englobados los estalinistas y los independientes.
Durante el otoño de 1956, dos sucesos que conmocionaron al mundo, la guerra en Suez (1) y la Revolución Húngara, iban también a determinar quienes eran los intelectuales honrados, y acertados, y quienes eran los deshonestos o falsos filósofos.
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Indochina, previamente, había sido el primer árbitro válido para calificar la calidad de los pensadores. La justificación y las razones para llevar a cabo la guerra en Indochina habían descalificado a todos los que no  defendieron las tesis comunistas, por las que Francia debía dejar aparcado su imperialismo, y sus ejércitos tenían que proceder a abandonar la región asiática.
Dentro del grupo de intelectuales que acertaron en su juicio, aparte los comunistas, sólo Sartre y los intelectuales que conformaban la "Rive Gauche" parisina no se habían doblegado ante los intereses de los partidos políticos demócratas y sus mentiras endulzadas con sabor a patriotismo para poder justificar la intervención francesa en Indochina.
Pasado un tiempo, tampoco ese grupo de Sartre se inclinó a los dictámenes del estalinismo con su posición política en el tema de Hungría. Aquí, los intelectuales al servicio del estalinismo erraron, mintieron, al juzgar el problema y la solución de la Revolución Húngara (2). Sólo los filósofos liderados por Sartre ofrecieron la solución correcta en los dos conflictos. Por tanto, únicamente este grupo era digno de ser respetado ante los graves problemas causados por los políticos o los intereses del capital.
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El fallo político cometido por británicos y franceses en la Crisis de Suez, noviembre de 1956 , reafirmó tanto la calidad de pensamiento de Sartre como la equivocación, interesada o no, de los falsos filósofos, escritores portavoces de los intereses del poder y de los partidos, como así se delataron los "filósofos" progubernamentales; y aunque, esta vez, acertaron los "filósofos" progresistas, pero éstos ya se habían descalificado con el problema húngaro.
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Si las personas eminentes de una nación democrática defienden los intereses de los partidos políticos a expensas de la verdad o la justicia, y si además esos partidos políticos propulsan los intereses del capitalismo en lugar de los del pueblo, ¿no estarán adulterando, ambos, personas eminentes y partidos, el ideal demócrata y su esencia, las libertades?
La postura de esas personas eminentes de una nación es fundamental para la justicia y la salud de la democracia. Sartre fue, en consecuencia, un demócrata irreemplazable. Sartre no se alineó con las derechas o las izquierdas.
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...................................... .......      La Revolución Húngara
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Hungría, en siglos inmediatamente anteriores, había configurado con Austria un imperio poderoso y opulento, el Imperio Austrohúngaro. La Gran Guerra y las anómalas disposiciones del Tratado de Versalles la empobrecieron y separaron tanto de Austria como de amplias regiones que habían formado parte del suelo patrio.
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Los Acuerdos de Yalta y Postdam, que finiquitaron la Segunda Guerra Mundial, consiguieron que el pueblo húngaro amaneciese siendo comunista, estalinista. Una sinrazón para una sociedad avanzada, como era la húngara.
.El pueblo soportaba el inadecuado sistema político, social y económico desde hacía once años. Pero, el 23 de octubre de 1956 se sublevó contra la República Popular, que impuso Stalin en su día. El último motivo para la sublevación popular fue la sangrienta represión ejercida por la policía contra una manifestación que solicitaba libertades. Los deseos de libertad fueron expresados, en primera instancia, por la clase estudiantil y, a continuación, con espontaneidad, por los ciudadanos de Budapest.
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Los insurrectos solicitaron la elección democrática del modelo de socialismo a adoptar por la nación y la retirada de las tropas soviéticas, acantonadas en suelo húngaro. También era deseo popular el que Hungría abandonase el Pacto de Varsovia.
No fue posible. Los tanques soviéticos entraron en acción el 4 de noviembre; el 10 finalizó la resistencia. El líder de la revolución, Imre Nagy fue el mártir ajusticiado. Janos Kádar el traidor a sus compatriotas, el presidente villano en la historia. Los tanques soviéticos y los pelotones de ejecución: los últimos y oscuros, protagonistas.
A resultas de esta acción soviética, los cambios de actitud que parecía traer Nikita Kruschev (o Nikita Jrushchov) se difuminaron. Su condena de los crímenes de Stalin, que había denunciado el 25 de febrero de 1956 ante el XX Congreso del Partido, sólo sirvió para dar falsas esperanzas tanto a los húngaros como a los intelectuales que aún consideraban la bondad de un comunismo "suave", y su posible aplicación en las naciones dominadas.
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.................................     ....Sartre y su filosofía. "El fantasma de Stalin"
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Jean-Paul Sartre publicó en enero de 1957 "El fantasma de Stalin". En este ensayo examinó la figura del dictador comunista, fallecido en 1953, y del estalinismo continuador. También, analizó el error cometido por los políticos franceses en Suez, y en la Revolución Húngara. Al respecto, Sartre escribió:
"La izquierda (refiriéndose a los socialistas, que habían sido, junto a los gaullistas, los principales promotores de la fracasada intervención imperialista en Indochina) condena el golpe de Suez y el de Budapest; la derecha solamente el de Budapest. L`Humanité (el órgano comunista) el de Suez (...), nos dice: Los mismos fascistas que han destruido Port-Said y ahorcado a los obreros húngaros (...) fuerzas sociales hostiles a las transformaciones revolucionarias organizadas y apoyadas por el imperialismo mundial".
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Los únicos personajes que habían sido objetivos al juzgar la misión imperialista en Indochina, aparte de Sartre y su grupo, habían sido el Partido Comunista y los "filósofos" afines. Sin embargo, estos últimos, ahora, no sólo eran objetivos, sino que mentían de forma despreciable al defender y justificar la intervención soviética en Hungría. Mientras tanto, los "filósofos" de la derecha renovaban su servilismo defendiendo las tesis interesadas de los políticos al mando.
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Sartre, acerca de la intervención militar en Egipto, explicó: "Se ha derramado, por nada, sangre de los soldados, ha desorganizado la economía francesa por una empresa criminal o imbécil, ha realizado contra nuestro país la unanimidad (el rechazo) de las Naciones Unidas. Ha mostrado a todos una Francia abyecta en la cual nos negamos a reconocernos: cruel con los débiles y cobarde con los fuertes (...) envía a los pobres al matadero para defender el colonialismo y las grandes compañías... guerra de agresión... una propaganda insidiosa nos murmura sin cesar en los oídos: Nasser el dictador. Nuestros aviones han dejado caer sus bombas sobre campesinos miserables".
Sobre la represión que los tanques de Zhúkov llevaron a término en Hungría, Sartre denunció la posición adoptada por L´Humanité, al exponer: "Lo malo es que el Ejército del socialismo ha derramado sangre, al menos una vez, sin la menor necesidad: en Hungría".
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Sartre criticó la sinuosidad y ambigüedad del periódico comunista, y en concreto del ambiguo párrafo "las fuerzas sociales hostiles (...)". Sartre manifestó: "Si se quiere decir imperialismo norteamericano, que se diga, así estará más claro".
Los "filósofos" comunistas conocían de sobra que Estados Unidos había influido poco o nada en la insurrección. Por otra parte, Estados Unidos estaba salvando la economía de Francia gracias al Plan Marshall. Además, Estados Unidos, en clara postura antiimperialista, acababa de impedir que Francia y sus aliados británicos e israelitas tomaran posesión indefinida del Canal de Suez. Los "filósofos" oficiales del comunismo velaban por las teorías estalinistas, no atendían a cualquier otra opción que no fuese la estalinista.
Sartre explicó por qué no se podía instalar el comunismo en Hungría: "Los soviéticos, a pesar de su admirable perseverancia, no habrían logrado desarrollar el "socialismo en un solo país" si no hubiese poseído las inmensas riquezas naturales de Rusia (me permito añadir: y sin una mano de obra inagotable y barata). La  Europa Central no carece de ciertos recursos, pero estos están  distribuidos entre las naciones".
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Sartre escribió: "La URSS era en Hungría una sociedad espejismo: una burocracia ebria de estadísticas conducía con mano de hierro hacia el socialismo (...) La URRS no ha colonizado ni explotado sistemáticamente a las democracias populares. Lo que es verdad, es que las ha oprimido durante ocho años".
Sartre denunció una vez más la política de Stalin: "Stalin exigía la liquidación de los "comunistas nacionales" (...) los jefes fueron impuestos por el Ejército Rojo, y muchos de ellos venían de Moscú".
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España, por desgracia, conoció este modelo de política estalinista, como lo atestigua el Mayo Barcelonés de 1937 y la consiguiente defenestración de Largo Caballero. No obstante, para que Stalin liquidase a estos "disidentes comunistas nacionales" fue preciso un requisito previo, que la República nacida el 16 de febrero de 1936, la República del Frente Popular, se colocase en la órbita de Moscú.
Sin duda, Sartre y los intelectuales que frecuentaban ciertos cafés de la Rive Gauche ostentaban en soledad el crédito político. De ahí que la única reacción filosófica válida, por creíble, contra los excesos del estalinismo, con o sin Stalin, la monopolizó Sartre.

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(1) En este artículo sólo he tratado del aspecto filosófico, no del político y militar, para esto leer "Francia en la encrucijada".
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Fotografía de cabecera: Sartre
Fotografías en orden descendente:
-Sartre
-Port Said en noviembre de 1956, en plena Crisis de Suez
-Revolución Húngara
-Revolución Húngara
-Revolución Húngara
-Revolución Húngara. Estatua de Stalin derribada en Budapest.
-Sartre se alineó con la Revolución Húngara
-Stalin
-Imre Nagy
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9 comentarios:

César Pereira dijo...

Su blog es para mí como jauja. Lo único que lamento es no haberlo encontrado antes.
Gracias a él estoy conociendo a Sartre,Nietche, el crack de 1929, cosas de Eva Perón, etcétera..
Sólo le fata que escriba más sobre América del Sur.
Saludos
César Pereira.

Anónimo dijo...

Solamente conocía la faceta de Sartre como novelista.
Me permito escribir aquí una anécdota.
A Sartre le concedieron el Premio Nobel de literatura, pero no lo aceptó porque ESE PREMIO EN LUGAR DE PONER AL ESCRITOR JUNTO AL LECTOR LOS SEPARABA. EL DINERO Y LA FAMA DADAS POR TERCEROS NO DEBÏA INCIDIR EN LA LECTURA: SARTRE DESEABA QUE LE LEYERAN POR SU VALOR.
Gracias por admitir esta anécdota.
Emilio Díaz del Corral

Anónimo dijo...

Felicidades dobles: por Navidad y por el blog.
J.J.Jarque

Anónimo dijo...

Estamos expectantes por el final de la serie. Ya no nos es desnococido Sartre, maldecido por franquistas y comunistas y olvidado por esas derechas e izquierdas que usted nos habla.
Queremos saber los problemas de aquella juventud que nos describe, aunque yo ya no sea joven. Pero quiero conocer lo que me perdí.
Gracias.
Alejandro Setién.

Jose Antonio Bru dijo...

Gracias por su amabilidad al comentar: Pereira, Díaz del Corral, Jarque y Setién.

Pereira. Tengo en proyecto: "La España del XIX y la esclavitud".

Setién. Me parece que todas esas fuerzas que Ud. menciona lograron su propósito.

Anónimo dijo...

Aprecio que era un comunismo muy especial el de Sartre.
Me ha gustado el párrafo que usred ha rescatado al leer a Sartre que dice que la URRS era una sociedad espejismo.
A esperar el siguiente artículu, que ahora parece que van a ser dos.
Saludos.
Enrique de Pedro

Anónimo dijo...

Es uno de sus artículos más originales. Particularmente he tenido interés desde hace untiempo ( no el suficiente como para ir a la biblioteca) por leer el libro reseñado, base para comprender la dependencia de Sartre con el comunismo.
Su idea de que comunismo en aquella época es equivalente a socialdemocracia me aclara todas las dudas que tenía. Gracias.
Joan Burrull

Anónimo dijo...

Es un artículo contundente que me clarifica quien era Sartre y de paso Picasso.
Martínez de Irujo

Anónimo dijo...

Estoy cambiando mi opinión sobre Sartre.Es un bicho tanto para los de izquierdas como para las derechas.
Quizás kos bichos sean ellos
Rodofo