26 sept. 2007

El Manifiesto Comunista hoy en día y Jose Antonio Bru

Mural conmemorando la Primera Internacional. Detalles, abajo
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                                 El Manifiesto Comunista hoy en día y Jose Antonio Bru
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Para la mayoría de las personas, si un escritor, u orador, no alaba siempre, o descalifica siempre, el pensamiento de Marx y Engels, su Manifiesto Comunista y su lógica influencia, o necesidad, en la sociedad europea en unos tiempos concretos, resulta que ese escritor no es políticamente coherente, no es válido.
Esa mayoría de las gentes sólo admite a escritores, y oradores, "coherentes". "Coherentes" eran los líderes del nacionalsocialismo y del socialismo internacionalista de Stalin y Negrín, al igual que lo eran sus casi contemporáneos primeros ministros de las monarquías: Metternich, Guizot, Cánovas, Sagasta..., por eso todos eran tan queridos y admirados por sus partidarios. Cuanto más "coherentes", mejor, y aquellos políticos lo eran mucho, siempre favorecían a los mismos.
Una vez agrupados por la "coherencia" que desarrollaban, esas gentes adoraron a esos líderes que no sólo eran "coherentes" sino que también disfrutaban de un deslumbrante poder. De esta forma, esos gobernantes ya tenían una justificación social para realizar sus actos, más execrables en las dictaduras.
¡Ah, las buenas gentes que siempre desean coherencia en política! ¡Ah, de los "coherentes" Stalin, Hitler y, a otro nivel, Largo Caballero y Negrín! ¡Ah, de sus adoradores! ¡Ah, de la Memoria Histórica!

Mi "Manifiesto Comunista"
Hoy en día, "El Manifiesto Comunista" es más válido que cualquier otra obra escrita para identificar la calidad cultural, humana, intelectual o económica de las gentes. Y por supuesto, sirve, además, para delatar a aquellos que, teniendo una suficiente preparación, lo glorifican, ningunean o repudian "sin ninguna duda" en acto vil, impulsados por sus intereses políticos o económicos. Nunca analizarán su valor y significado en el tiempo.
.Karl Marx y, sobre todo, Friedrich Engels pudieron haber vivido muy bien, en la Alemania del siglo XIX, sin los problemas y trabajos que les ocasionaría su lucha contra el absolutismo de la época.
Es digno de todo elogio el esfuerzo realizado por ambos en favor de una sociedad más justa, equilibrada y tolerante. Por la carencia de estas cualidades en el europeo de aquella generación, y de varias más, la sociedad estuvo en violenta convulsión durante un siglo.
Pasados los primeros tiempos tras su publicación, unos, normalmente los más desfavorecidos, adoptaron El Manifiesto Comunista, y su desarrollo ideológico, como si su lectura y observancia fuese la solución de su vida terrenal. Otros consideraron El Manifiesto como una obra infernal.
Si Uds. han leído El Manifiesto habrán observado que muchos programas políticos de la Europa del siglo XX son más duros que el que en él se expone.
Existieron unos líderes socialistas radicales que deseaban que el marxismo fuese la base para justificar la violencia del proletariado, que ellos promocionaban, cuando Marx y Engels partían del concepto que el hombre es éticamente bueno. Marx contrario a esa corriente "marxista" que deseaba reconducir el marxismo realizó este comentario, en los tiempos de la Primera Internacional: "resulta que yo no soy marxista".
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Los escritores-historiadores que tratan sobre nuestra última guerra civil, la Memoria Histórica, y, a la fuerza, acerca de los sucesos internacionales anteriores a ella, se dividen en dos grupos: los que dicen verdad, pero ocultan las verdades que molestan a sus lectores y los que mienten. Los primeros, cultos, son coherentes, y coherentes en política; sus lectores pueden estar tranquilos, leen una obra dura con final feliz, es "coherente". El "mal político" y los "malos" lo son siempre y en cualquier circunstancia
Sin embargo, ninguno escribe una "incoherencia" de esta magnitud, la de mi pensamiento: los culpables de la guerra civil, a corto plazo, fueron unos políticos ciegos y escritores-ideólogos de la izquierda en su violento afán de obligarnos a la homologación política, social y económica con el régimen la Unión Soviética.
Sin embargo, a medio y largo plazo los culpables han sido los políticos de la derecha, monopolizadores del poder, y la mezquindad de una burguesía capitalista que durante décadas empobrecieron y envilecieron a un pueblo español rebosante de mansedumbre ciudadana, dejándole, dentro de su miseria económica y cultural, en manos de unos mamarrachos que iban a transportar a toda la nación al "paraíso socialista" de Stalin.
Si en este retorcido espectro social, añadimos la bipolarización existente en el continente europeo, debido al fracaso de las democracias capitalistas de la época, obtendremos sin lugar a dudas el estallido de unas fuerzas reprimidas, tanto las vinientes desde hacía décadas o de otras que veían peligrar sus firmes creencias  religiosas y sus patrimonios.
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Decir todo esto, que pienso y así lo escribo, no es "coherente", porque los "malos", estoy seguro, no son siempre los mismos, no proceden del mismo grupo social. Las buenas gentes cultas no pueden admitir esta "incoherencia"; al igual que tampoco admiten la verdad sobre Marx, "El Manifiesto", y otras muchas cosas más. La "coherencia", los políticos y escritores "coherentes, tienen razón en algo y por coherencia lo tienen que tener en todo; los opositores a su "coherencia" no tienen razón en nada, son culpables en todo.
Un famoso escritor-historiador, de las derechas, dedicó hace unos pocos años varias páginas, en el principio de su "best seller", a comentar El Manifiesto Comunista partiendo del famoso párrafo: "Un fantasma recorre Europa....". Las ideas que expuso, y las que dejó de exponer, difiere, con mucho, a lo que he escrito en los presentes artículos del blog dedicados al socialismo. En todo caso, los conocidos escritores "para las gentes de la derecha" no mienten, y se caracterizan, además, por la documentación y seriedad que aportan a sus obras.
Cierro este capítulo con un comentario daliniano, pues me han solicitado marque bien mi pensamiento y diferencias con el del escritor prototipo de derechas: "Ese Escritor".
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Ese Escritor tiene su público ................................................................................Yo, no
Ese Escritor, por eso, vende mucho ....................................................................Yo, no
Ese Escritor se recrea normalmente en pormenores............................................Yo, no  (1)
Ese Escritor es "coherente" y previsible en política .............................................Yo, no
Ese Escritor dice lo que quiere escuchar la derecha.................................. .........Yo, también
Ese Escritor no dice lo que quiere escuchar la izquierda.......................................Yo, sí
Ese Escritor no quiere a los traidores a España ...............................................Yo, tampoco
Ese Escritor no quiere a los manipuladores de la Constitución ........................Yo, tampoco
Ese Escritor pasa, o casi, de Marx .....................................................................Yo, no
Ese Escritor no ve la "absoluta" necesidad, en su día, de El Manifiesto ..............Yo, sí
Ese Escritor no denuncia a los malos políticos del XIX (de derechas) ................Yo, sí
Ese Escritor no denuncia a los malos políticos de derechas de inicios del XX ....Yo, sí
Ese Escritor denuncia a los malos políticos de izquierda .....................................Yo, también
Ese Escritor no ve la excelencia de la socialdemocracia de Kautsky ........ ..........Yo, sí
Ese Escritor es querido por la derecha ................................................................Yo, nonder
Ese Escritor es odiado por la izquierda ..............................................................Yo, también
Ese escritor no suele entender que marxismo-socialismo es una filosofía
.. muy amplia de doctrinas con un punto común; ser antirreacionarias y
...buscar la justicia social. Otra cosa son algunos cruzados o inquisidores,
..los Stalin, los Kruschov, los Chávez o los Maduro..........................................Yo, sí
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Y como no pretendo con mis artículos conseguir dinero o cargos políticos, continuaré permitiendo a mi pensamiento actuar con plena libertad.
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                                                                     Conclusión
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El Manifiesto Comunista prendió de inmediato, tras su publicación, entre las clases medias cultas y en los estudiantes. Las revoluciones que se produjeron fueron promovidas por esas categorías sociales, acompañadas en Alemania e Italia por sentimientos nacionalistas (2).
Aquella máxima popularidad y eficacia de "El Manifiesto" no tiene nada que ver ni con los deseos o revoluciones del proletariado ni con el internacionalismo (2).

El Manifiesto fue concebido para contrarrestar  las políticas económicas y sociales existentes en la época, si se puede decir que desde el poder se llevaba ese tipo de políticas. El poder sólo se preocupaba por el bienestar de las clases altas o dominantes, o sea: de ellos mismos, olvidándose de la esclavitud, la justicia social, la educación del pueblo, la sinrazón de las guerras promovidas por minucias o intereses imperialistas, la miseria del pueblo en contraste con la vida palaciega, distancia que aumentaba durante los conflictos armados etc.
Marx continuó con la idea de mejorar la sociedad desde arriba. Su obra "El Capital", "Das Kapital", es un intento de crear una ciencia económica en unas fechas en las que poco o nada práctico se había realizado al respecto. Marx estudió el proceso de la producción y la transformación del dinero en mercancía, y viceversa.

Sin embargo, la clase media, una vez conseguido su propósito de liberarse un tanto de la explotación que sobre ella ejercía el capitalismo de corte feudal, fue abandonando a un Marx muy molesto para sus intereses. ¡Lógico! Marx en "El Capital" (Das Kapital) proclamaba : "El trabajo superior no es otra cosa que el trabajo simple multiplicado, pudiendo siempre ser reducido a una cantidad mayor de trabajo simple: un día o jornada de trabajo superior o complicado puede equivaler, por ejemplo, a dos días o jornadas de trabajo simple".

Marx
Tampoco agradó otra idea presente en "El Capital", pretendiendo que los salarios fuesen fijados por la ley de la oferta y la demanda y no por el aumento o disminución del potencial número de trabajadores.
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Esta forma de pensar de Marx no era la que deseaban las clases medias, y, por descontado, las altas, a pesar de las lógicas y moderadas pretensiones. Una vez logrados sus propósitos, estas clases fueron abandonando a Marx y  Engels.
Marx y las entonces dispersas y casi inexistentes fuerzas de izquierda, o del proletariado, fueron acercándose, y conforme las clases medias se separaban de Marx, más se aglutinaban en su entorno las socialistas.
Marx y Engels pasaron de ser motor y bandera contra la opresión ejercida por las clases altas, fuesen políticas o sociales, a ser los líderes de un incipiente proletariado que comenzaba a tener conciencia de clase.
No es verdad que 1848 fue el año del despertar del proletariado. El año 1848 fue el despertar europeo contra la falta de libertades, contra la opresión y contra el capitalismo elitista (3).
Poco a poco el marxismo fue dando ramas, desde la socialdemocracia de Karl Kautsky al anarquismo de Mijaíl Bakunin y al estalinismo. Pero todo esto Marx no llegó a verlo.
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En el arsenal. Diego Rivera. Leer abajo
(1) Los pormenores cuando se escribe de tiempos pasados (lo llaman "trabajos históricos") no tienen nada de pensamiento; son refritos a veces basados, sin saberse, en mentiras. Y si nos remontamos a principios del XX o épocas anteriores, aún peor. Amén de que el escritor detallista puede elegir los pormenores que desea para sus intereses. De ahí las versiones opuestas de un mismo suceso.
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(3) 1848 es el año de la publicación de "El Manifiesto".
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 En la fotografía de cabecera, podemos ver a Marx, figura grande en la parte derecha del mural, y a Engels, a su lado, abajo, conforme a los pinceles de Diego Rivera conmemorando a "La Primera Internacional" y recordando a los mártires de Haymarket. Sus Congresos ya habían quedado lejos del momento en que Rivera puso todo su arte y entusiasmo para representarlos. En su exposición, vivimos tanto la importancia del evento como su idealización. Al otro lado de la ventana, podemos observar una sesión de la Primera Internacional.
El mural está en Unity House (Nueva York). En él también destaca la figura de Terence V. Powderly (Terry Powderly), con gafas, que luchó por el sindicalismo, los derechos de la mujer y los norteamericanos de origen africano.
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En otra foto, observamos un ejemplar de El Manifiesto. En él se aprecia el símbolo de "la hoz y el martillo". Lamentable, pues este emblema se creó a raíz de la Revolución Rusa.
Marx con los trabajadores
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Otras fotos, en orden descendente:
Karl Marx
Mi ejemplar de "El Manifiesto"
Marx, en moneda conmemorativa
Marx, en "Time"
Engels y Marx
Marx.
En otra fotografía, observamos el mural de Diego Rivera conocido como "En el arsenal", realizado en 1928. En 1929, Rivera rompió con Stalin y se casó con Frida Kahlo; a partir de entonces, el matrimonio inició una gran amistad con León Trotsky y, por tanto, conocía la problemática social europea. En la derecha del mural, con sombrero negro, podemos ver a Vittorio Vidali, comunista italiano huido de la Italia de Benito Mussolini y comisario estalinista en la guerra civil española con el seudónimo de Carlos Contreras; durante ella,  cofundó el Quinto Regimiento, llegando a ser ser un  miembro destacado de las Brigadas Internacionales.
Leer amplia información en "Diego Rivera y sus murales socialistas"
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La penúltima foto corresponde al óleo "Marx hablando con los trabajadores", acción desarrollada en tiempos anteriores a la Primera Internacional.
El zar Nicolás II, tenido como un semidios
Y, el zar Nicolás II ante sus soldados. Durante siglos, los pueblos de Europa sufrieron y murieron para satisfacer los intereses de los poderes. Con esfuerzos casi impensables construyeron palacios y catedrales y acudieron a unas guerras para atender estúpidos caprichos de los reyes, de todos ellos. En Rusia, ese estado de esclavitud real, acompasando a una creencia popular acerca de la semideidad zarista, se llevó el "primer premio"; de ahí que Rusia fuese la primera nación en la que triunfó definitivamente la política social de Marx y Engels; eso sí, con la espada de Lenin
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